Si pudieras creerme, amor,
Que en los tiempos que corren
Lo más difícil es esperar la escarcha
De la madrugada en el mismo lecho,
Si supieras que lo complicado
De las relaciones
Son las palabras que –heridas-
Son volcadas al viento
De manera inevitable por las parejas.
Si tan solo te dieras cuenta
Que, contrariamente a esto,
Lo más sencillo es acompañar
Tus sueños de mis caricias
Y dejar fundir el hielo de las desdicha
Con un verso apropiado
Y apropiarme –sin tu permiso-
De ese aroma a vida
Que exhalas cuando la vida
Vuelve a asomar un nuevo día:
Es decir, en el ocaso de tus párpados
o –para mí- en el naciente de mis dedos
bajo tu corta falda.
Definitivamente, amor,
Me quedo con ese instante húmedo y cálido.
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